Jerez, los lecos rancios y sus tropezones

Antonio de la Malana, ‘Xerezanías’, Real Alcázar, Bienal de Flamenco de Sevilla

Archivo Fotográfico Bienal de Flamenco @Laura León

El Real Alcázar recibió las ‘Xerezanías’ de Antonio de la Malena, Luis El Zambo y Dolores Agujetas con las guitarras de Manuel Valencia y Antonio de la Malena hijo. Las palmas de Javier Peña y Juan Diego Valencia redondearon el cartel de una noche ‘única’ en la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla

Cuando los cantaores de categoría que se subieron al brocal del Alcázar han alcanzado ya el grado de veteranía, al menda se le antoja una crítica benevolente y a vuelapluma. Están de vuelta y no tienen que demostrá. La propuesta no fue memorable, aunque tuvo instantes con rescoldos avivaos que imprimieron el sabor Jerez que buscaba el gentío.

Poco se habla del compás y los nuíllos de los palmeros, y junto a Javier Peña brillaron las manos de Juan Diego Valencia, el mandamás del asunto. Hay que decirlo. La guitarra de Manuel Valencia –que asumió la dirección– destacó desde el clasicismo jerezano, con fuerza y pulcritud, ecléctico en las reverencias de otras sonantas de la tierra albarizuela. Lo secundó la de Antonio de la Malena hijo, solvente y servil. Y el cante adoquinao por callejuelas jerezanas lo brindaron las voces de Antonio de la Malena, Luis El Zambo y Dolores Agujetas fundiendo los lecos rancios y sus tropezones.

A fin de no hacer sangre, no es meter el dedo en la llaga si nos olvidamos el apunte de la afinación. El recuerdo de mejores noches con quien nos hemos partido las camisas empuja a guardar la leña. Queda mucha Bienal.

Con dos letras ca uno, presentaron sus credenciales en la bulería pa escuchá. Las hechuras de Antonio con la cola de la corbata ladeá metía en el bolsillo chico de la chaqueta, el nudo aflojao y la camisa por fuera, arrancó la juerga sobre las tablas. Solo a compás, midiendo los tiempos y generoso en los ataques. Cortijos y gañanías subieron al proscenio con la percha del Tío Luis. Pareció que prometía. Y Dolores rugió suave por Carapiera paseando el cante gitano por La Plazuela.

Antonio dio un repaso por cantiñas entrando en las costuras de Sevilla y Lebrija, reverenciando a Pinini. Luego a dos guitarras tejió los tientos mirando a Mairena. En los tangos pa Triana, desplegando el repertorio fuera de Jerez. Dolores lloró la seguiriya apocá, pero diciendo el cante desde los riñones y las fatigas, con más intención que efecto, por más que abundara en los rebañones que desdibujaron también los fandangos de José Cepero. El Zambo se peleó rastreando el encaje en la malagueña y dio las dos partes del duro: aquí la cruz y la cara en la bulería por soleá, donde fajao y a gusto, repuso.

Juana de la Curra, La Majuma, Luisa Garrido y Tía Yoya arrojaron al baile las espuertas de arte que tiene Jerez. Las tatas crujieron aromas de esta bendita tierra. Y bailó por bulerías hasta el apuntaó. Palmeros y Manuel Valencia incluidos.

Mientras el cante sea historia viva y se porte con dignidad, yo quiero a los viejos en los maderos de un escenario. Pa un día malo que tienen, te endiñan taitantos buenos. Y borracheras de arte. Arriba y abajo del entarimao. Yo lo perdono.

Ficha artística

Xerezanías
XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla
Real Alcázar de Sevilla
16 de septiembre de 2026

Cante: Antonio de la Malena, Luis El Zambo y Dolores Agujetas
Guitarras: Manuel Valencia y Antonio Malena hijo
Palmas: Javier Peña y Juan Diego Valencia
Colaboración especial fin de fiesta:
Las tatas de Jerez: Juana de la Curra, La Majuma, Luisa Garrido y Tía Yoya

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