Vibrante, emotivo, calentito, jondo. Antonio Reyes cantó preñao de inspiración, paladeando los tercios con mesura. Jirió fuerte en la seguiriya. Regaló un recital memorable y estampas únicas para el recuerdo. Se encerró a gusto en la bombonera de Sevilla y disfrutó con seis guitarrones de auténtica categoría.
La silueta de un tocaor quebró el negro de la caja. Y apareció Antonio con su sonanta. Se acompañó él mismo, roneando con la flauta dulce de Juan Parrilla –director artístico del asunto–, sedosa y flamenca. Jugaba el cantaor con los silencios. Caracoleó como le dio la gana, íntimo y personal, haciendo cosquillas con trocitos de Morita, mora, el Romance de Juan de Osuna o Rosa venenosa.
Sonó el aroma de Sevilla perfumando el Lope de Vega cuando salió al entarimao Rafael Riqueni. Se quedó Antonio de pie, apoyao en la silla, pa responder los trémolos con mecías de la granaína de Chacón y la taranta de La Gabriela. Se echó un nudito en el pecho y lo fue desnudando suavito, con la sensibilidad exquisita de los que saben istinguí.
Joni Jiménez le endosó sonoridades graves y profundas a la guitarra con un acompañamiento abordonao. Se rebuscó Antonio en la soleá de Charamusco al calor de los recuerdos de Mairena y las cadencias apolás, con un surtido de letras clásicas amasando en su nuez morena giros finos de piñonate.
Los tangos de El Piyayo fueron un regalito en las cuerdas de Manolo Franco. Puso guirnaldas de colores a ca uno de los arreos que bamboleó Reyes. Prosiguió este gitano al cante con su propuesta de clasicismo y ortodoxia demostrando que menos es más y que sobran los adornos cuando se tienen los mimbres.
Uno de los mejores momentos de la noche llegó con la seguiriya, un rebañón de gitanería del chiclanero empujao desde las tripas. Mención aparte para la bajañí de su hijo Nono Reyes que, si bien nos tiene acostumbraos a un arrope rotundo y brillante, el arrullo a los quejíos seguiriyeros de su bato en esta bienal le supuso la bendita consagración. Más aun compartiendo tablas con estos insignes tocaores. Las falsetas de Nono arrancaron oles y aplausos compartidos con las duquelas que lloró Antonio.
Con el corazón compungío llegamos al interludio por bulerías a tres guitarras. Joni, Nono y José del Tomate se rifaron las falsetas, quizás sin el empaste apropiado en el sonido. Descolló Nono con su toque acampanao, gordo, acordándose de Paco Cepero y el estallío de sus bordonazos. Joni se lució con el alzapúa. José reverenció a Tomate.
José acompañó a Reyes por alegrías evidenciando sus progresos. Y por mor de las palmas seguías, a claqueta, de Manuel Vinaza, Ramón Reyes y Tate Núñez, faltó brío. Bajó la tensión del espectáculo. Se rompió el clímax de un recital que llevaba el camino de ser redondo. No es la norma en ellos, pero insistieron en los demás cantes. La percusión de David ‘El Gasolina’ fue discreta. Vino sin molestar. Aquí se acordó Antonio de Camarón. Y encandiló con las cantiñas de Pinini o las alegrías de Córdoba.
Diego del Morao tocó pa comerle las manos. Endiñó metralla sobraísimo de compás, derramando el soniquetazo que tiene mamao. Reyes recuperó los centros y a pasito lento sedujo en sus tangos de caricias morenas, mascaítos con paladar. Dulce como el tocino de cielo, siguió por bulerías. Más Morao. ¡Ole! Y remató el chiclanero mirándose en Panseco, alborotando al público del Lope.
Seis guitarras pa el tragaero de Antonio. Silencio sepulcral para esta estampa. Y un fandangazo con cada uno sirvió de postre, donde volvió a aterciopelarse, especialmente en los de Caracol y el de la Calzá. Cuando ya estaba el respetable hirviendo y sobrecogío, después de espuertas de oles y ovaciones, apretó valiente pa despedirse abrochando la faena con otro fandango. Por Huelva.
Seis guitarras, seis y un caramelo enamoraron a Sevilla.
Ficha artística
Seis cuerdas, seis
XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla
Teatro Lope de Vega
18 de septiembre de 2026
Cante: Antonio Reyes
Guitarras: Rafael Riqueni, Manolo Franco, Nono Reyes, Diego del Morao, Joni Jiménez y José del Tomate
Flauta: Juan Parrilla
Palmas: Manuel Vinaza, Ramón Reyes y Tate Núñez
Percusión: David ‘El Gasolina’
Dirección artística: Juan Parrilla