Se recuperan los Giraldillos de La Bienal

Con un jurado integrado por especialistas de distintas generaciones se distinguirán las propuestas más relevantes de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla

La XXIV Bienal recupera los Premios Giraldillo como reconocimiento a la excelencia artística de una programación que desde 1980 ha acompañado la evolución del flamenco y de sus creadores. Tras dos ediciones en las que la Bienal concedió un único Giraldillo de Honor para distinguir trayectorias de especial relevancia, los galardones regresan en esta edición a su vocación de reconocer las propuestas y actuaciones más destacadas que pasen por los escenarios de la muestra.

La delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Sevilla Angie Moreno ha manifestado que «la vuelta de los premios Giraldillo a la Bienal de Flamenco de Sevilla supone recuperar un símbolo fundamental de nuestra cita más importante con el cante, el baile y el toque. Con este paso, el Ayuntamiento de Sevilla vuelve a poner en el centro el reconocimiento al talento y al trabajo bien hecho de los artistas, celebrando la calidad y la riqueza del flamenco que vive y se transforma en nuestros escenarios».

Asimismo, como explica el director de la Bienal Luis Ybarra, «después de dos ediciones otorgando un único Giraldillo de Honor, en el que se ha distinguido toda una carrera, entendíamos que era el momento de recuperar uno de los galardones más importantes del flamenco, que ha marcado carreras y generado algunos de los grandes debates dentro del género desde los años 80 en adelante. El jurado de esta edición está conformado por José Manuel Gamboa, Eusebia López, Juan Garrido, Marta Carrasco, Rocío Coral, Cristina Cruces, Fran Pérez, Francisco Bernier, Manuel Macías, Paco Escobar y Francisco Cuadrado», quienes serán los encargados de otorgar los Giraldillos al Cante, Baile, Toque y Música Instrumental.

Además, ha continuado, «entre todos darán estos otros premios: al Mejor Espectáculo y, si lo hubiera, a la Revelación, el Momento mágico y, al criterio de los miembros, algún otro motivo que por su carácter extraordinario se considere destacar, con la idea de no cometer un exceso en el número de Giraldillos ofrecidos». Como ha explicado el director, «creemos que esta es la mejor forma de darle entidad y altura. Se ha hecho una selección con expertos de diferentes materias y generaciones, del mundo de la prensa, la investigación, las artes escénicas, músicos profesionales, etc., con la idea de abarcar las distintas miradas que requiere una programación de las características de la Bienal. Un festival que no es un certamen, sino un acontecimiento cultural en el que se distingue, a criterio de este jurado, lo más reseñable».

Los Premios Giraldillo nacieron con la propia Bienal en 1980 y han evolucionado al mismo tiempo que lo ha hecho el flamenco y su presencia en los escenarios. En aquella primera edición se concedió un único Giraldillo, el Giraldillo del Cante, que recibió Calixto Sánchez. Durante las décadas de los ochenta y los noventa, los galardones adoptaron principalmente la fórmula de concurso, con convocatorias alternas en las especialidades de Cante, Baile y Toque, convirtiéndose en un importante respaldo para artistas que comenzaban sus trayectorias y en una forma de reconocimiento a los grandes maestros.

Con el cambio de milenio, la Bienal adaptó el modelo de los Giraldillos a una nueva realidad artística y social del flamenco. El premio dejó atrás progresivamente su carácter competitivo para convertirse en una distinción vinculada a la creación escénica y a los espectáculos presentados en el marco de la programación, con un jurado especialista compuesto por críticos, flamencólogos, creadores y artistas. Hasta 2018, los galardones reconocieron distintas facetas de la creación flamenca y contribuyeron a señalar algunas de las propuestas, artistas y momentos más significativos de la Bienal.

La recuperación de los Premios Giraldillo en esta XXIV edición retoma así una de las señas de identidad históricas de la Bienal y lo hace desde una concepción acorde con la naturaleza actual de la muestra: un acontecimiento cultural que reúne distintas formas de entender, crear y vivir el flamenco. El criterio del jurado se centrará en aquello que, dentro de la programación, destaque por su calidad, singularidad o capacidad de aportar nuevas miradas al género.

El propio nombre del galardón mantiene, además, un vínculo directo con Sevilla. El trofeo reproduce a escala el Giraldillo, la escultura de bronce que corona la Giralda de la catedral y que, desde lo alto de la ciudad, representa tradicionalmente el triunfo de la fe. Para la Bienal, esta figura se ha convertido en símbolo del triunfo de la excelencia artística y en uno de los reconocimientos más identificables del flamenco contemporáneo.

Comparte en tus redes sociales

Lo último

David de Arahal estrena ‘Catalina’

Por Redacción FlamencoJondo

/ 09/18/2026

Facebook
Twitter
LinkedIn
Telegram
WhatsApp
Email