«Y Mayte Martín a la sensibilidad»

Mayte Martín, ‘Arqueología de lo puro’, Teatro Lope de Vega, Bienal de Flamenco de Sevilla

Archivo Fotográfico Bienal de Flamenco @Laura León

Una voz y una guitarra fueron suficientes para hacer de ‘Arqueología de lo puro’ uno de los recitales de cante más emotivos de La Bienal. José Gálvez a la bajañí y Mayte Martín a la sensibilidad, derritieron al respetable del Lope de Vega en Sevilla

A bordonazos recogíos, con la delicadeza de los que tienen paladar, llevó mejor que en brazos las mecías del cante una sonanta preñá de silencios gordos, siempre con el compás a tierra, incluso cuando dejaba solo un quejío, ocultándose en la sombra desde donde la herida parece que sangra menos. Brilló sobremanera su acompañamiento arrebatadoramente jondo, sutil. A la bajañí José Gálvez. Y Mayte Martín a la sensibilidad, como la presentaron agasajándola desde el público.

Una voz y una guitarra fueron suficientes para hacer de Arqueología de lo puro uno de los recitales de cante más emotivos de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla. El Teatro Lope de Vega volvió a abrirle su pecho de par en par para que amasara las cosquillas con las yemas de sus dedos emulando el caramelo que funde en su garganta gustosa, recordando a los clásicos del flamenco, pero aportándole su impronta sin exceso de voces ni florituras. Lo justo para envolver los tercios con su personalidad, sin quebrar siquiera ni una de las aristas que definen el canon.

Se templó por Levante, enjaretando la taranta, la minera de Pencho Cros y el broche de la levantica de El Cojo de Málaga, coloreando su nuez para entrar en faena, sin retorcernos aun.

Por malagueña siguió calentándose en el primer cuerpo por Manuel Torre y La Trini – o Baldomero Pacheco, según El Pena–, luciéndose en el trío de abandolaos por rondeña, lucentina y remate valiente con el fandango de Frasquito Yerbabuena.

Luego hizo un monumento a la soleá, pegando pellizcos, principiando por Cádiz, acordándose de El Mellizo, entrando en la Triana de La Andonda o Pinea… ahogando sus penas, que no las pueo aguantá, se unen unas con otras como las olitas del mar.

Lloró por seguiriya, jiriente, quejándose en el lamento oscuro de Tío José de Paula, arañá por los crujíos de los cristalitos de Mairena encimando con brío la de Frasco El Colorao.

Y llegó el alivio con la caricia infinita de los tientos tangos, sonando a pizarra, sin los dejes manidos de cadencias repetías, bamboleando en su tragaero los aromas viejos, rindiendo honores a La Repompa o Pastora, entre otras, rememorando su Muy frágil.

Mas cuando ya nos tenía a punto de derretirnos, se aterciopeló acompasá en los tiempos de las cantiñas, yéndose a Cádiz por sal y a Lebrija y Utrera pa emborracharse de arte con el eco de Pinini, terminando de pespuntear todavía con intimismo una propuesta de exquisiteces para oídos finos, sin renunciar en sus reverencias a Camarón.

Las bulerías pa el cierre las hilvanó con un surtido de pastelería, lo mismo paseándose con un bolero de Machín que por los suculentos cuplés de María de las Mercedes o El Compromiso que bordaban Fernanda y Bernarda de Utrera.

Y petición de las incesantes palmas del respetable, hierático y persistente con los aplausos y jaleos que ovacionaron hasta la saciedad el recital –sin ser el mejor que le he escuchado– interpretó su aclamado SOS con la dulzura y el sentimiento sobrecogedores a los que nos tiene acostumbraos.

Ficha artística

Arqueología de lo puro
XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla
Teatro Lope de Vega, 30 de septiembre de 2026

Cante: Mayte Martín
Guitarra: José Gálvez

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