Lucía Benavides sabe ‘A Gloria’

Lucía Benavides, ‘A Gloria’, Cartuja Center Cite, Sevilla

La joven bailaora utrerana llenó el Cartuja Center Cite en la presentación de su primer espectáculo. Todo el papel vendío. La ovación fue tremenda

Es pa aplaudirlo. Con la que está cayendo, hay que tener arrojos. Y la cabeza bien amueblá. No calza ni veinte años y esta joven utrerana sabe lo que quiere ¡Por supuesto que aun queda! Pero, la bailaora Lucía Benavides se encerró en la caja del Cartuja Center Cite de Sevilla con todo el papel vendío para rendir homenaje a su madre regalándole su primer espectáculo en solitario: A Gloria, para agradecerle «su esfuerzo y el valor de enseñarle al mundo que el amor de una madre es lo más poderoso que existe y, a través de ella, rendir tributo a todas esas mujeres luchadoras que viven por y para los suyos, que siempre son el refugio y la calma a donde todos necesitan regresar cuando el mundo se tambalea, a la paz, a esos brazos donde la vida deja de doler durante unos segundos».

¿Hay algo más hermoso? Lucía es joven. Pero ha sabido ponerse en manos de los que istinguen y moldearse sin concesiones a su fin. Así, el guion y la dirección artística y coreográfica de la obra vienen firmados por Luisa Palicio y la dirección musical por Jesús Rodríguez, para asegurarse el sostén de profesionales de prestigio a los que admira.

Se aferró al compás de una percusión de altura con las manos de David Chupete. El soniquetazo y el pellizco lebrijanos de su inseparable guitarra, la de Curro Vargas, y el talento de Álvaro Mora, redondearon el arrope de tres voces distintas, que no distantes, arañando con la sensibilidad flamenquísima del tragaero de Cristina Tovar –tocada de gracia–, el empaque de Marian Fernández y las sedas de Rocío Mayoral.

Pintó cinco salpicones de baile en poco más de una hora sin salir entre bambalinas, con transiciones musicales fluidas. Incluso lució ante el público los cambios de vestuario, desnudando su alma, con figuras y poses de extremada sutileza y beldad. Todo era encanto y poesía. Emotividad, entrega…

La elegancia por bandera de principio a fin. Su baile es eso. No escarben entre los volantes de su bata de cola amarilla adivinando siquiera que os raje un filo, ni cristalitos en sus pies. No aspiran a lo ostentoso, pero están en su sitio. Disfruten de su braceo, que son caricias. Mírenla a los ojos. Y están perdíos. Se contonea con la feminidad justa que le dan sus años. ¡Claro que baila flamenco! Y de mujer. Pasea, se retuerce sin desfigurarse, hipnotiza, cautiva. Y sigue cuajando.

Eso fue lo que hizo en Eva, por alegrías, rebosante de presencia, bailándole al marecita del alma querida, quebrá en la nuez de Tovar, y a las de Cádiz o Las Mirris de Sanlúcar y las cantiñas de Pinini de Utrera y Lebrija.

Los trémolos dulces de Mora la despojaron de la bata. Con Chupete se quedó a solas en su Fantasía, hecha realidad sobre el entarimao del teatro, endiñando candela en el zapateao, dibujando figuras frescas a la vez que antiguas.

Y llegó la Luz por fandangos, recordando aquel de Calañas donde to se lo cuentan a mi mare, como si mi mare fuera con un cuchillito a matarme. Arrulla el mantón en su regazo y la estampa estremecía. La nana adormece y el bamboleo insiste en los tiempos del cante para una bailaora que no quiso el adorno: antepuso el sentimiento a lo superfluo y brotaron las emociones a flor de piel. La delicadeza en sus mudanzas hizo de cada paso un momento exquisito. Un lienzo con acuarelas fueron los trazos de su mantón, cuyos flecos derritieron cosquillas para templar a tres voces la milonga del Corruco de Algeciras –En los brazos de mi mare–, llegando al instante mágico de la noche con las embestidas de Cristina y los gestos de Lucía.

Prosiguió reuniendo los mimbres pa coronarse aquel día, brillando en los marcajes de los tientos, lucida y desatada con contención en los aires festeros, coqueta con las caderas y hombros, mujer del tacón a las pestañas, al sonsonete morentiano de los tangos de Granada: Por todas ellas. Y por su madre, en «su papel como hija, hermana, esposa, madre y mujer».

Porque está En cada huella, reafirmándolo por bulerías, de nuevo en su bata, esplendorosa y triunfante, satisfecha de devolverle con su baile a la mare de sus entrañas siquiera un poquito de todo lo que ella le ha dao, que no es poco, hija mía. Allí estaban todos. Y todas. La ovación fue tremenda. Y es que Lucía Benavides sabe a Gloria.

Ficha artística


A Gloria
Cartuja Center Cite, Sevilla
10 de octubre de 2026

Baile: Lucía Benavides
Cante: Cristina Tovar, Marian Fernández y Rocío Mayoral
Guitarra: Álvaro Mora y Curro Vargas
Percusión: David Chupete
Texto en off: Coral Moreno
Dirección artística, coreografía y guion: Luisa Palicio
Dirección musical: Jesús Rodríguez
Composición musical: Álvaro Mora
Iluminación y sonido: Félix Vázquez
Vestuario: Conso Delgado
Fotografía y diseño gráfico: Félix Vázquez
Producción: Eva Bosada

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